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miércoles, 18 de noviembre de 2009

¿OTRA VEZ UN MUNDO BIPOLAR?

Algunos medios abren hoy sus primeras páginas dando por hecho que los presidentes estadounidense y chino han inaugurado una nueva era bipolar. Parece que las soluciones a los principales problemas del mundo están en manos de estos dos gigantes, EE.UU. y China.
No es una novedad que, en pocas décadas, todos nuestros jefes (en la lejanía globalizada) serán chinos. Tampoco es nuevo que cuando EE.UU. estornuda, buena parte del mundo se resfría. Así que ya sabíamos que estas dos economías iban a marcar bastantes de los caminos a seguir por el resto.

Lo que sí es nuevo es esta nueva 'marca', rápidamente acuñada por los mass media (pobre periodismo...), de 'otra vez un orden mundial bipolar'. Hasta hace media hora, el mundo había dejado de ser bipolar,tras la caída del muro de Berlín,para ser multipolar, con los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) marcando nuevos ejes geopolíticos, los productores de materias primas manteniendo su centro geoestratégico, Europa conservando el eje vanguardista respecto derechos sociales y construcciones utópicas y EE.UU. manteniendo cierta hegemonía (que la actual crisis económica, sin embargo, ha desgastado a ojos de otros aspirantes al trono). Bueno, parecía que se estaba viviendo una nueva era en la que las decisiones globales ya no se podían tomar sólo desde Washington y Moscou sin tener en cuenta a nadie más.

Pero ahora resulta que EE.UU. y China quieren volver a este patrón de funcionamiento. VArias preguntas.
Primero, ¿será cierta esta pretensión por parte de Obama cuando una de sus prioridades era participar en la construcción de un nuevo orden mundial?
Segundo, ¿Europa piensa decir algo al respecto o seguiremos enfrascados en la estúpida discusión de quién va a representarnos en el exterior? (estúpida porque da la sensación de que no se está escogiendo al o a la mejor sino que, otra vez, las razones de Estado y partidistas mandan en la decisión final).
Tercero, ¿oyen las carcajadas de países como Brasil, Rusia, India o Emiratos Árabes ante tal pretensión 'bipolar'?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Yes, we can

Se ha podido. Finalmente. Después de una campaña impecable, Obama lo ha conseguido. Ahora vendrán los análisis y la gestión de ese terrible peso sobre los hombros que significa proclamarse panacea de todos los males. Pero antes, me quedo con las lágrimas en los ojos del reverendo Jesse Jackson al ver que sí, que un negro será presidente de los Estados Unidos. O la sonrisa atónita de la hermana de Martin Luther King al comprobar que sí, que el sueño de su hermano asesinado se ha cumplido cuarenta años más tarde.

Esos dos símbolos representan la emoción a flor de piel. Pero si vamos un poco más allá, y miramos quién a votado a Obama, vemos que no hay color de piel, ni identidad sexual, ni género que valga. Obama es transversal. Sólo hay una cosa que les una: el progresismo. Es decir, la antítesis del conservadurismo. El progresismo entraña querer cambiar las cosas (se entiende que para mejorarlas). El conservadurismo implica querer mantener el status quo a toda costa, generalmente para los de siempre sigan ganando frente a los que también siempre pierden.

Es posible que a partir de ahora primero tengamos que preguntarnos si somos progresistas o conservadores y sólo despúes de haber constestado, añadir si somos de izquierdas o de derechas. Porque, que nadie lo dude, hay izquierdas conservadoras (que se lo pregunten sino al ala reformista de IU que ha acabado hecha trizas por culpa de los izquierdistas del PCE) y, también aunque muy de tanto en tanto, derechas progresistas (este último caso es tan peculiar que los raros casos en los que se ha dado dentro del mundo político, éstos han acabado flirteando con el centro izquierda).

¿Tendremos, también en España, que aunar a todos aquellos que se definan como progresistas, más allá de un partido de izquierdas o de centro o de derechas? Podríamos superar estas etiquetas, aunque sea para poner otras, pero mucho más amplias. ¿Es normal, por ejemplo, que dos ciudades como Barcelona y Madrid no estén tan íntimamente ligadas que creen un eje imparable, conectado con las capitales europeas más modernas y, otra vez, más progresistas?

Se preguntarán qué tendrá que ver ésto con el triunfo de Obama. Pues todo. Una nueva visión de lo que es hacer política, una nueva manera de crear sinergias entre los ciudadanos, el atrapar al vuelo ese hilo que nos hará mejores y más sabios: el progresismo frente al inmovilismo, frente a lo retrógado. We can too.

martes, 28 de octubre de 2008

Es el mercado, estúpidos

Bill Clinton popularizó la frase, ya utilizada antes, de 'Es la economía, estúpido' para resumir cuál es el factor máximo que hace ganar o perder unas elecciones. En USA, como en España, no hay manera más rápida de perder unos comicios que una crisis económica te pille de lleno en campaña. Tampoco hay manera casi más segura para ganarlos. Eso es lo que le está pasando a Obama que, aparte de la marea de renovación e ilusión que ha conseguido provocar en los Estados Unidos, está teniendo la inestimable ayuda de esta mega crisis económica con el epicentro, precisamente, en los USA.

McCain, pues, se ha cansado de atacar a Obama por su supuesta inexperiencia en política exterior, o por sus también supuestas y francamente ridículas conexiones terroristas, y ahora, en esta recta final para él agónica, ha vuelto su mirada a la economía. O, mejor, al mercado. Leo en el blog de Bassets que la acusación que ahora lanzan contra Obama desde las filas neocon es la de querer redistribuir la riqueza. ¡Dios Santo! ¿Cómo se atreve? ¿Con qué derecho un dirigente político que dice querer mejorar el nivel de vida de la mayoría se atreve a proponerlo a través de la redistribución?!! Redistirbuir es marxista! Es pecado mortal en esta América tan pagada de su laissez fer que no tiene problema en que el medio oeste se muera de hambre mientras los tiburones de Wall Street que nos han situado a los pies de los caballos sigan teniendo cuentas de más de seis ceros en sus bancos ahora nacionalizados.

Si esta es la acusación más grave que McCain puede hacerle a Obama en la recta final de la campaña, los demócratas tienen el triunfo asegurado. Porque, aunque a veces lo parezca, la clase media americana no es estúpida y entiende el concepto de 'tú lo tienes casi todo mientras yo con dos trabajos no puedo pagar el alquiler'.

El mercado NO regula; el mercado NO redistribuye la riqueza, por mucho que los de siempre se empeñen en insisitir en este punto.
Un ejemplo que el domingo me llamó la atención gracias a un reportaje sobre Marruecos. Es el capitalismo lo que logrará desarrollar a algunos países. Y lo es no exactamente por preferencia de la que escribe sino porque es el sistema que ahora impera. Pero eso no significa que deba dejarse al sistema a su libre albedrío como defienden los neocon (y no sólo los estadounidenses; dense un garbeo por la página web de la FAES...). En Marruecos, las empresas occidentales instaladas han generado trabajo, es cierto, pero con unos salarios tan bajos que jamás servirá para que los y las marroquíes abandonen la idea de irse de su tierra para buscar el dorado en la nuestra. Un recolector de fresas, por doce horas de trabajo, cobra unos 35 dinhares (eso es lo que vale un paquete de tabaco). Sólo que se le pagasen 100 dinhares, podría tener una vida digna en su país, en su tierra, con los suyos.

Ergo, es necesario que exista un salario mínimo también en estos países. Y los empresarios occidentales deben entender que sí, que ganarán ellos menos, pero todos ganaremos más. Y también debemos entender que ésta es la manera de iniciar un auténtico diálogo mediterráneo que, quizás, sólo quizás, pondría la semilla para que ancianos conflictos en esta parte del Globo empezaran a solucionarse.

Obama no piensa en los 35 dinhares al día de un recolector de fresa marroquí cuando habla de bajar los impuestos a la clase media y subírselos a las rentas más altas. Pero se trata de lo mismo: es el mercado, estúpido, que no se autoregula por mucho que lo quieran los Greenspans y los McCain del mundo.
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